Ayer se llevó a cabo el segundo partido de México en la copa del mundo en Sudáfrica, y nada menos que contra Francia, la cual ha sido ya campeona del mundo y es el actual subcampeón de dicho torneo. Como mencioné en el post anterior, este partido no era nada fácil, ya que ambos equipos irían por la victoria pues necesitaban los tres puntos si querían mantener sus aspiraciones para pasar a la siguiente fase.
Ayer ví el partido en vivo... la entonación del himno nacional hizo que se me pusiera la piel chinita, grité en cada gol que anotó la selección por conducto del "chicharito" y de el "cuau", y salté de alegría y emoción junto con mis padres y mi novia cuando terminó el encuentro y se hacía realidad el triunfo del Tri sobre los franceses.
La historia se escribía nuevamente para la selección, para los jugadores, para el país entero....y es que es el primer triunfo de México sobre un campeón del mundo en un mundial, es la primera vez que se le gana a un equipo grande, a una potencia del fútbol en una copa del mundo, por lo que, claro esta, había entonces muchas razones para celebrar.
Y junto a la celebración, volví a ver una y otra y otra vez el partido, que amablemente las televisoras nacionales repitieron en la tarde, y miré nuevamente en repetidas ocasiones los goles del triunfo, los comentarios sobre el partido en los diferentes canales de televisión y en internet. Incluso ví notas que comparaban este triunfo en el fútbol con la jesta heróica de nuestro país en el siglo XIX, cuando el ejército mexicano derrotó a los franceses en la famosa "Batalla de Puebla" o "Batalla del 5 de mayo de 1862". Creo que hasta comenté de eso en el facebook y twitter...
Luego de ver todo lo relacionado al histórico triunfo de la selección y de la decepcionante derrota de Francia, recreé en mi mente los goles, imaginé más victorias del equipo nacional, los jugadores que anotarían los goles de los siguientes triunfos...soñé despierto que México llegaría a la final de la copa del mundo y que sería la gran sorpresa y revelación de este torneo al imitar la hazaña conseguida hace cinco años en el mundial sub-17 en Perú, cuando los "niños héroes" le ganaron a Brasil 3-0, volviendo a derrotar al pentacampeón del mundo por el mismo marcador con goles de Chicharito, Giovanni y Vela.
Sin embargo, sé que todo esto sucede siempre que el equipo tricolor gana un partido de fútbol, por lo que antes de irme a dormir, puse nuevamente los pies en la tierra y dije: "sólo fué un partido más que la selección jugó y ganó"..todavía falta mucho y sé que las posibilidades de que lo que imaginé, son pocas. Ojalá y así jugaran y ganaran siempre, pero hay que ser realistas, todavía no es el momento en que México sea campeón, pero sí es el momento de dar el paso que se necesita para serlo.
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